Hablando un poco más de mi, soy estudiante de Antropología Social y cultural en la Universidad Complutense de Madrid y aquí os va un trbajillo que hice el curso pasado. Espero que lo disfruteís :)
Para Marx, Durkheim y Weber, los tres clásicos de la sociología de la religión, a medida que las sociedades se modernizaran y sus integrantes de ésta confiaran más en la ciencia y la tecnología para controlar y explicar el mundo social, tenía que producirse un proceso de secularización. Dicha secularización consistiría en el proceso por el que la religión pierde su influencia sobre las distintas esferas de la vida social. Sin embargo, esto no es cierto (Chan-Chan!)). La religión sigue y seguirá siendo una fuerza importante, aunque constantemente adopte formas nuevas y desconocidas. El principal problema (o mejor llamarlo desafío) para la tesis de secularización son los nuevos movimientos religiosos, ya que reflejan el dinamismo y afirman que el espiritualismo sigue siendo un factor fundamental en la vida moderna.A medida que las religiones tradicionales pierden peso, la espiritualidad adopta nuevos canales. Este "fallido" proceso de secularización, no quiere decir que la influencia religión en el ámbito social no haya descendido en las sociedades, ya que sí lo ha hecho. En épocas anteriores las organizaciones religiosas normalmente tenían un considerable poder sobre los gobiernos e imponían un gran respeto en la comunidad ¿Sigue ocurriendo esto? La respuesta es que no, las organizaciones religiosas han perdido progresivamente gran parte de su influencia sobre la sociedad, aunque existan claras excepciones. Además, los valores y creencias, que denominaremos religiosidad han disminuido, lo cual se ve reflejado en la asistencia a la iglesia. Por otra parte, la asistencia o participación no siempre implica que se tengan fuertes concepciones religiosas, ya que las personas pueden asistir por simple costumbre o porque es lo que se espera de él o élla en la comunidad. Sin embargo, esto no quiere decir y mucho menos negar que los valores atribuidos a las sociedades occidentales y otras muchas presentan sus orígenes en valores religiosos y que actualmente los seguimos conservando de un modo u otro.
No cabe duda, que la "religiosidad" en las sociedades ha disminuido, pero de ahí a afirmar que la religión ira desapareciendo progresivamente es un dato que es desde la Antropología casi imposible, por no decir imposible. Cada vez que la religión disminuye, se transforma en movimientos distintos. Es de aquí, de donde surgen los nuevos movimientos religiosos, formas o organizaciones abstractas de las religiones tradicionales. Estos nuevos movimientos religiosos deberían ser considerados como una respuesta al proceso de secularización que han sufrido las sociedades, o quizá, son producto de los rápidos cambios sociales, lo cual provocaría que las normas sociales tradicionales sean alteradas y las personas busquen explicaciones y reafirmaciones dentro de estos movimientos. Otra explicación podría ser que estos nuevos movimientos religiosos atraen a personas que se sienten ajenas a la sociedad convencional, el enfoque colectivista y comunal de las sectas (ejemplo de un nuevo movimiento religioso) y los cultos permiten obtener apoyo y un sentimiento de pertenencia. Como conclusión, deberíamos hacernos la idea que que la religión no se extinguirá, sino que se irá transformando y modificando cada vez que la cultura lo pida. Afirmar que la religión se acabará, es casi o igual, al decir que la prostitución se puede abolir de las sociedades. Los nuevos movimientos religiosos son la prueba que demuestra nuestra hipótesis. Además, asociar la religión por ejemplo, el cristianismo, a valores totalmente tradicionales o religiosos es caer en una generalización de término "religión", ya que mientras en Oriente cultivan en el interior del creyente una actitud de pasividad hacia el orden imperante (como puede ser el Hinduismo o Budismo), el cristianismo (lo menciono, por el simple hecho de que es la religión mayoritaria por excelencia) implica una lucha constante contra el pecado y, por tanto, puede estimular la rebeldía y lucha frente al orden establecido. Para terminar, cabe destacar que la religión es un claro estabilizador social, que "gracias" a su intervención en los procesos de socialización y enculturación implanta unos valores que hacen que las personas que forman parte de una sociedad actúen según las normas y no de acuerdo a su libre albedrío
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